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ELIZATEA

Durante décadas, el restaurante La villa  de Igantzi, fue uno de esos lugares,  que  reunía  todo aquello que le hace a uno querer volver. Buen producto, buena elaboración, buen servicio y ese trato familiar que hacía que el cliente se sintiera como en casa. Si a esto le añades que hasta el precio era amable, das con la fórmula perfecta.

Situado en el corazón de Bortziriak, a un paso de Irun  y a otro de la muga con iparralde, era una tentación a la que muy poca gente de la zona se pudo resistir. Ubicado en Elizatea, un caserón neoclásico del siglo XVI y de titularidad municipal, vio cómo su estrella se fue apagando.

El ayuntamiento, tras varios intentos fallidos de volver a alquilarlo y tras comprobar que el propio edificio presentaba un importante deterioro, decidió afrontar la reforma integral del mismo, con la intención de impulsar un proyecto que hiciera honor a su historia, y convirtiera un edificio agoni- zante en el pulmón de la vida social de Igantzi.   Para ello confió en el estudio      RUE Space de Pamplona, que atesora una importante trayectoria, donde no faltan destacables premios como el que entrega el colegio oficial de arquitectos vasco navarro (COAVN).

A nivel exterior el cambio más destacable es el de la fachada norte, donde se crea un nuevo es- pacio adosado al antiguo edificio, uniendo el bar con el jardín.  Y esta es una de las principales diferencias entre lo viejo y lo nuevo, porque la verdadera revolución se produce en el interior. Ahora, el Bar y el restaurante se encuentran en la primera planta, con la cocina en medio.  De este modo abastecerá tanto a barra como a comedor de una forma cómoda.  Además, dispondrá de una escalera interior de acceso al almacén, situado, este si, en planta baja y que estará dotado de montacargas.  Además, quien logre la adjudicación, contará con una habitación con baño en el ático del edificio,   donde podrá descansar o pernoctar si así lo cree conveniente y por lo que no tendrá que pagar una cantidad adicional.

Por supuesto, la accesibilidad estará garantizada para los clientes, ya que otra de las novedades es que el edificio contará con ascensor, incluso para la zona de jardín.

En su afán por convertir Elizatea en un edificio vivo, el ayuntamiento cederá la segunda planta a la sociedad Igantziko Biltoki, quien lleva más de 40 años  impulsando eventos culturales y depor- tivos, y que, a su vez, dejará su espacio actual para la ampliación de la escuela. Por último, en planta baja  tendremos una sala multiusos  que se podrá destinar a reuniones, talleres, pequeñas exposiciones, etc…

Dado lo ambicioso y transversal del proyecto, debemos decir, que la dirección de proyectos estratégicos del gobierno de Navarra, lo valoró muy positivamente y no dudó en aportar 200.000€ para su realización.

A día de hoy, las obras afrontan su recta final, y el Bar restaurante La villa, dotado, ahora sí, de las más modernas instalaciones, saldrá próximamente a subasta pública, en busca de quienes sean capaces de estar a la altura de su historia y del futuro que merece un proyecto así. El listón está alto, pero estamos convencidos de que, con talento, ilusión y con el esfuerzo necesario, conseguirán llevar al restaurante La villa donde merece.

Para más información, los/las interesados/as pueden dirigirse al ayuntamiento de Igantzi. Les atenderemos gustosamente en el teléfono 948637781 o en el correo electrónico bulegoa@igantzi.eus

 

 

HACIENDO HISTORIA…

La casa Elizatea está situada en Igantzi, en una de las Cinco Villas de Navarra. Como su nombre indica, se encuentra junto a la iglesia, en la plaza del pueblo.
No es fácil saber exactamente en qué año fue construida, pero nos llevan al siglo XVI sus referencias escritas más antiguas encontradas. Uno de los protocolos notariales del Archivo de Navarra dice lo siguiente:

Protocolos matrimoniales del notario Ariztoy de Lesaka [1584]:

“En la Villa de Yançi, lunes primero de octubre de mil quinientos ochenta y quatro […] Ytem. La dicha Catelina de Eliçatea dixo que mantiene cinquenta y cinco ducados de legitima que abia de aber de la casa de Eliçatea sobra la casa llamada Errementa y sobre su guerta sitos en la dicha Villa de Yançi”.

Años más tarde, en el libro más antiguo del archivo eclesiástico, el de los bautizos, podemos encontrar:

Archivo de la Iglesia de Igantzi [Libro 3, página 2]:A veynte de henero del año 1603 se baptizo Joanes de Azpilcueta, hijo legítimo de Miguel de Azpilcueta y Marisanz de Eliçatea, fueron compadres Joanes de Yrigoyen y Maria de Machicote.”

No probablemente con la estructura que hoy conocemos, pero sí está claro que Elizatea es una de las casas más antiguas del casco urbano de Igantzi. Fue una casa de propiedad privada hasta finales del siglo XVIII. Durante ese tiempo, su propietario, Juan Etxeberria Etxenike, vecino de Arnegi solicitó la designación de Elizatea comol palacio de cavo de armería. El Ayuntamiento no quiso reconocerle este grado:

“Aver gastado treinta y un reales […] al lizenciado Josseph de Echauri por dos escritos que hizo ambos contra Juan de Echenique Navarro, el uno sobre que contradecia la Villa que la casa de Elizatea no fuese de cavo de armeria.”

En resumen, diríamos que el citado hijo de Juan Etxenike, Josseph Anttonio, acumuló deudas, entre otros con el Ayuntamiento. Tras varias discusiones con otros acreedores, el Ayuntamiento consiguió finalmente hacerse con la casa::

1788, Archivo municipal, Libro 17: «doscientos noventa y seis reales y un marvedí cobrados de los acreedores del enunciado Josspeh de Echeverri por los gastos originados en el (¿?) que hizo esta Villa contra dichos acreedores sobre la ultima valuazion de la referida Casa Concegil en que fueron condenados como consta por la sentencia pronuncidad en 19 de julio”.

1788, Archivo municipal, Libro 17: «doze mil ciento setenta y un reales cinco marvedies que se han extraido de la Arca de tres llaves para parte de pago de la nueva casa concegil que esta Villa ha comprado con permiso del Real Consejo».

En los tiempos posteriores a la adquisición de Elizatea, más de una vez estuvieron ocupados ambos edificios, El antiguo y nuevo Ayuntamiento con motivo de diferentes guerras. A veces fueron los franceses los ocupantes [en las guerras de la Convención y la Independencia]. Pero al menos una vez más, se apoderaron de ellos los que habían venido a combatir a los franceses. Documentada:

1796, Archivo municipal, Libro 16., 4. legajo: “ha hecho la Villa providencialmente, por oviar mayores daños, varias obras y reparos por hallarse inavittable, a causa de haver servido para quarttel de los franceses al ttiempo de su permanencia en estta Villa»,

1814, Archivo municipal, Libro 13. 10. legajo: «composicion de la casa Concejil Nueva y su segundo por haver quemado varias tablas y bancos las tropas de Longa que sirvio de Hospital».

 

Tan pronto como se compró, y dejando a un lado las ocupaciones que acabamos de mencionar, el Ayuntamiento comenzó a arrendar Elizatea. Por la fecha este será probablemente el primer arrendamiento:

1788, Archivo municipal, Libro 17: «Rata de la renta de Elizatea: Quatro ducados cobrados de Magdalena Oyanarte y Juana Mª de Apezachea ynquilinas que han sido en la nueba casa conzejil que esta Villa a comprado con permiso del Real Consejo».

Enkantean esleiten zuten etxea eta bada artxiboan horri buruzko papera xorta polita (1869, Archivo Municipal, Caja 18 Legajo 10).

Para conectar con la historia conocida y cercana de esta casa, en el siglo XIX nos interesan especialmente estos arrendatarios: el matrimonio compuesto por Maria Josefa Senper Altzuri [1852-1924], hija de la casa Plazenta, y Juan Felipe Lizardi Goñi [1832-1909] de Berrizaun. Sobre 1885 con el arrendamiento de la casa Elizatea,  fundó un linaje hostelero que duró casi un siglo. En el catastro de 1889 aparece Maria Josefa como“vendedora de bebidas” (1889, Caja 33.Legajo, 29.) Y muchos años más tarde su marido Felipe pidió:

1903, Archivo municipal, Caja 16 legajo 22: «Felipe Lizardi, pide cerrar el local que hay entre las dos puertas principales de la casa y abrir una ventana que de a la carretera, para trasladar el estanco a la planta baja de la casa».

Siguiendo con el hilo conductor, la pareja que tuvo 9 hijos, dos de ellos aparecen vinculados a Elizatea: Raimundo Lizardi Senper [1886-¿?] YFelipe [1892-1944]. Sobre el primero aparece esta anotación en 1926.

1926, Archivo municipal, Caja 75.  Libro 23: «Raimundo Lizardi […] tiene inscritos un taller de carpintería y la posada situados en la casa de la Villa».

Pero años más tarde, al final de la guerra, Felipe es el peticionario del permiso para hacer grandes cambios, poco antes de morir:

1939, Archivo municipal, Libro 73. legajo 34: «Instancia suscrita por el arrendatario de la casa Consistorial Don Felipe Lizardi Semper en la que suplica a la misma realice por cuenta de este municipio la obras necesarias para la instalación de una taberna en la planta baja de la Casa Consistorial».

Más detalles en este otro del mismo año:

1939, Archivo municipal, Caja 93.  legajo 1: «desea instalar [Felipe Lizardi] en la parte delantera de la casa Consistorial y en la parte que es cuadra, la taberna que tiene en el piso».

Nemexi Yanci Petrikorena [1894-1959] fué la esposa de Felipe y son sus referencias las que nos han llegado con mayor nitidez a los de nuestra generación.Nemexi era de una de 13 hermanos, junto con Mónica de la Venta de Berrizaun y el bertsolari Paulo.

La relación del linaje de los Lizardi con Elizatea se completa con dos últimas generaciones:Antonio Lizardi Yanci y Mari Paz Tranche Etxeberria, por una parte, y sus hijos/as  por otra. Además de ser los creadores de la marca La Villa, en pocos lugares una fonda de pueblo  fue llevada al nivel que ha conocido Elizatea, puesto que todavía se habla y conoce en todas partes.

En septiembre de 1976 los Lizardi dejaron Elizatea y en consecuencia, el Restaurante La Villa. Javier Aranguren Díez les relevó y 12 años después, al fallecer, su esposa Kontxita Vicente continuó hasta el año 2.005. El matrimonio, profesionales de gran experiencia, completaron una época de esplendor, en la que Elizatea tuvo una continuidad inmejorable durante treinta años.

Desde entonces, hasta su cierre en 2019, han sido muchos los que han trabajado en Elizatea, pero ninguno de forma permanente. En general, el servicio de los últimos quince años ha sido muy irregular. También es cierto que los hábitos y necesidades de la hostelería han cambiado mucho en las últimas décadas.

Ayuntamiento

Como hemos visto repetidas veces hasta ahora, en los siglos XIX y XX la Iglesia ha sido también Ayuntamiento,( 1780). En la segunda planta de la casa ha tenido en ese época sala de Juntas, despacho y archivo. El edificio del antiguo Ayuntamiento ha sido durante estos dos siglos utilizada para otros menesteres: ha sido escuela durante mucho tiempo [de ahí el nombre de Eskolzar], hospedería, residencia de maestros, también la cárcel ha estado siempre presente, l también han vivido inquilinos, hasta un banco ha tenido su sede durante años, etc.

A principios del siglo XXI el antigua  se arregló la antigua casa del pueblo y ha vuelto a ella la sede del Ayuntamiento. Elizatea  por su parte, está inmersa en los trabajos de reforma.